Estuvimos trabajando con la Unidad Didáctica " Las familias de Sala
Lila".
Comenzamos
conociendo a cada integrante que las compone , definiendo sus roles y
observando las variadas conformaciones que existen actualmente. Valorando , de
este modo, la diversidad que en ellas se presenta.
Compartimos una de las actividades que hemos abordado juntos, la realización de
un mural...

Además conversamos
acerca de las funciones de cada rol ( papá, mamá, hermanos, etc) y dramatizando
los mismos, disfrazándonos y eligiendo que acción representar.
Les compartimos uno de los cuentos que hemos observado : "Choco encuentra
una mamá" de Keiko Kasza...

Choco era un pájaro muy pequeño que vivía solo . Tenía
muchas ganas de conseguir una mamá, pero ¿quién podría serlo? Un día decidió ir
a buscar una. Primero se encontró con la señora Jirafa. ―Señora Jirafa― dijo.
―Usted es amarilla como yo. ¿Es usted mi mamá? ―Lo siento―suspiró la jirafa―pero
yo no tengo alas como vos .
Choco se encontró después con la señora Pingüino.
―Señora Pingüino―dijo. ―Usted tiene alas como yo. ¿Será que usted es mi mamá?
―Lo siento―suspiró la señora Pingüino, pero mis mejillas no son grandes y
redondas como las tuyas. Choco se encontró luego con la señora Morsa.
―Señora Morsa―exclamó. ―Sus mejillas son grandes y redondas como las mías. ¿Es
usted mi mamá? ―Mira―gruñó la señora Morsa―mis pies no tienen rayas como los
tuyos, así que: ¡No me molestes!
Choco buscó por todas partes pero no pudo encontrar una madre que se le
pareciera. Cuando Choco vio a la señora Oso recogiendo manzanas supo que ella
no podría ser su mamá. No había ningún parecido entre él y la señora Oso. Choco
se sintió tan triste que comenzó a llorar.
― ¡Mamá, mamá!...Necesito una mamá.
La señora Oso se acercó corriendo para
averiguar qué le estaba pasando. Después de haber escuchado la historia de
Choco, suspiró: ― ¿En qué reconocerías a tu madre? ―Ay…estoy seguro de que ella
me abrazaría―dijo Choco entre sollozos. ― ¿Ah sí? ―preguntó la señora Oso. Y lo
abrazó con mucha fuerza. ―Sí, estoy seguro de que ella también me besaría. ―
¿Ah sí? ―preguntó la señora Oso. Y alzándolo le dio un beso muy largo. ―Sí. Y
estoy seguro de que me cantaría una canción y me alegraría el día. ― ¿Ah sí?
―preguntó la señora Oso. Entonces cantaron y bailaron. Después de descansar un
rato la señora Oso le dijo a Choco: ―Choco, tal vez yo podría ser tu mamá. ―
¿Tú? ―preguntó Choco―pero si tú no eres amarilla, además no tienes alas ni
mejillas grandes y redondas. Tus pies tampoco son como los míos. ― ¡Qué
barbaridad! ―dijo la señora Oso―me imagino lo graciosa que me vería. A Choco
también le pareció que se vería muy graciosa. ―Bueno―dijo la señora Oso―mis
hijos me están esperando en casa. Te invito a comer un pedazo de pastel de
manzana. ¿Quieres venir? La idea de comer pastel de manzana le pareció
excelente a Choco. Tan pronto como llegaron, los hijos de la señora Oso salieron
a recibirlos. ―Choco, te presento a Hipo, a Coco y a Chanchi. Yo soy su madre.
El olor agradable del pastel de manzana y el dulce sonido de las risas llenaron
la casa de la señora Oso. Después de aquella pequeña fiesta, la señora Oso
abrazó a todos sus hijos con un fuerte y caluroso abrazo y Choco se sintió muy
feliz de que su madre fuera tal y como era.
Les proponemos que lo observen en familia y juntos resuelvan las siguientes preguntas:
¿ Qué otro final le pondrían a esta historia?
¿ Qué nombre le pondrían a mamá Osa?
¿Quién de los tres hermanos de Choco creen que sea el mayor?
Luego envíen sus respuestas por
escrito o impresas para compartirlas junto con el grupo.
Espero que les haya gustado..
¡ Gracias por la colaboración!
Srta. Tatiana